jueves, 28 de febrero de 2008

Me hubiera gustado

me hubiera gustado que siga lloviendo.
sí, poder seguir viendo a las gotas estrellarse contra el vidrio de mi ventana, que el viento me de un poco de miedo, que el agua apague mis cigarrillos, que se moje mi pelo y se me salga el maquillaje, caminar resbalándome, caerme y que no me importe, si tengo ganas quedarme sentada en el suelo, mirar caer la lluvia, mojarme los ojos, que la gente me mire preocupada y me pregunte si estoy bien (¿ahora te importa?), no contestarles y seguir mirando la lluvia, mojarme los pies, caminar descalza y mojarme mucho los pies, despeinarme con el viento, que me duela la cabeza pero que no me importe, ensuciarme, tomar del agua de la lluvia, calmar mi deshidratación, mojarme las manos, pisar una baldosa floja y que no me importe, que nada importe, encontrar una laguna y observar al agua fundirse en ella, tirar piedritas, nadar desnuda, confundirme con el agua, transformarme en H2O por unos segundos, ser yo esa lluvia que está cayendo de a poco y que se está fundiendo en la laguna, ser yo eso que es tan hermoso y dejar de ser lo que soy, aunque sea por un rato.
me hubiera gustado que siga lloviendo.

miércoles, 27 de febrero de 2008

¡A bañarse!

el momento más feliz del día: ¡hora de darse un baño! bueno, primero giro la perilla del agua caliente, me saco a ropa y espero pacientemente a que el calefón se digne a cumplir con su trabajo. 10 minutos y nada.-mamáááá ¡el agua sale fría!- mi vieja sube de mal humor por los 18 escalones que tiene que escalar, pone un dedo para testear la temperatura del agua que cae de la ducha como la más hermosa cascada. -elizabeth, ¡el agua está hirviendo!- ok, acá hay un problema. vamos a buscar el diccionario porque me parece que mi madre no comprende el significado del verbo hervir. y yo completamente desnuda sentada en el piso del baño completamente desepcionada porque se arruinó el único momento de paz que tiene mi día. -está fría mami, ESTÁ FRÍA. subime el calefón por favor- siempre con ese tono de voz sarcástico con el que pronuncio las palabras "por" y "favor" cuando se encuentran juntas. -no, no te voy a subir el calefón, dejate de joder y bañate que si sale más caliente te vas a quemar hasta las pelotas- ¡qué lindo vocabulario, mami! un muy bien diez para vos, pero no entendés que el agua está muy fría, muy fría para lo que la necesito. yo quiero que el agua esté tan caliente que de a poco me derrita la piel y cada milímetro de mi cuerpo se escrurra por la rejilla para terminar andá a saber donde. y para eso, les juro, el agua estaba demasiado fría. aunque cuando terminé de bañarme, tenía rojos los pies y los dedos arrugados. ¡la pucha, no me había dado cuenta de todo el tiempo que pasé en la ducha!

tan tan



(para que sepas, esto no es más que un repentino ataque de locura)

lunes, 25 de febrero de 2008

Silencio

(a veces una palabra lastima más que un cuchillo)

palabras, basta de palabras
siempre las mismas
resuenan en mi cabeza
como un conjunto de letras sin sentido
me llegan al estómago
por la sangre
desgarrándome a medida que viajan por mi cuerpo
y se quedan ahí
dentro
para seguir lastimándome
hasta dejarme inconciente
hasta matarme
y yo no las entiendo
me lastiman
y no las entiendo
porque para mí
no son más
que un conjunto de letras
sin sentido.

cállense, por favor!

sábado, 23 de febrero de 2008

Paralelamente

¡Qué lindo encontrarte así! de sorpresa, sin buscarlo, sin pensarlo, sin desearlo. De pronto encontrarnos mirándonos a los ojos y agarrándonos de la mano. Yo colorada, vos con una sonrisa de oreja a oreja y los dos caminando hacia ningún lugar, juntos, hacia el mismo ningún lugar. Sin relojes ni celulares ni culpas ni pasado. Sólo nosotros mismos con nosotros mismos y un poco del otro, poquito, lo justo y necesario para divertirnos y olvidarnos de lo que el mundo real nos tiene preparado.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Dulce, dulce filo.

Lo mira a los ojos y le sonríe (con esa sonrisa que da escalofríos) y con su mano derecha agarra el cuchillo que está apoyado sobre sus piernas (la forma en que agarra el cuchillo da escalofríos) y se lo pasa suavemente por sus muñecas, comenzando a sangrar de a poco. La sangre es cada vez más oscura, cada vez más espesa. Una gota cae al suelo y se estrella manchando el porcelanato blanco. Y ella sigue mirándolo y sonriéndole. Y él ahora está llorando. Se quiere acercar y no sabe como. Y ella continúa lastimándose. Cuanto más siente el frío filo del cuchillo mezclado con la calidéz de su sangre, más sonríe, se está divirtiendo, lo está disfrutando. Él está llorando. No soporta más verla lastimarse y se va. La besa y se va. Cuando ella ve que termina de atravesar la puerta y esta se cierra ruidosamente, agarra un pañuelo, limpia la sangre, se levanta de la silla y cagándose de risa se dirige hacia su habitación, pensando en lo tonto que es él al tenerle miedo a la sangre.

martes, 19 de febrero de 2008

Él y Ella

(fragmento de un proyecto de cuento)



Ella y Él se amaban, pero hacía poco que se habían dado cuenta de eso. Se necesitaban enfermizamente y con los ojos cerrados. Se odiaban tanto que llegaban a quererse, se obsesionaban tanto que se lastimaban hasta sangrar, sin poder decir basta.
Él estaba de novio y por casarse, aunque no quería ni necesitaba ni le interesaba hacerlo. Quería a su novia (o eso creía) pero no tanto como se amaba a él, como se amaba a él cuando estaba con Ella (no, Ella no era su novia) como la amaba a Ella cuando estaba con él. “Es que su piel, su perfume, sus manos, su sexo, su voz…” Y así los días de lluvia pasaban como si no fueran a terminar nunca, mientras los preparativos de la boda en Adrogué continuaban sin un fin específico. Sin iglesia, sólo papeles. Sólo “sí, acepto” y un beso y a dormir. Sólo “sí, mamá, no me internes, estoy casado, soy un hombre ahora. Sí mamá, te amo, la amo, adiós. Mamá.”
Había muchas sonrisas el último día que Él fue soltero. Nada de fiestas, sólo un poco de alcohol y música, mucha música y amigos y más discos y más alcohol, y Ella. O simplemente sólo Ella. “Pero mejor pago yo, mi amor. En el resumen de la tarjeta va a decir el nombre del hotel.” Y ahí un no me importa seco y prepotente y saca la billetera y el documento y paga Él. “No es muy lujosa la habitación, pero…” -Sí, pero estamos juntos- quería decir siempre que estaba con Ella, pero se olvidaba. De a ratos se olvidaba que la amaba.

jueves, 14 de febrero de 2008

Día de los (no) enamorados.

Es asi, te digo que te amo y mientras me cago de risa escondiendo mi boca para que no lo notes, aunque en realidad poco me importa que te des cuenta o no. Que te des cuenta de que eso del amor no existe, que es sólo un juego que estoy jugando con vos sin que vos lo sepas. Que te des cuenta que hacer el amor no es distinto a acostarse con alguien. Que te des cuenta que entre drogas, alcohol y estrógeno se puede decir cualquier cosa, hasta inventar sentimientos que es imposible que sienta porque simplemente no están en mi diccionario. Y el amor, las caricias, los abrazos y el sexo no son más que una forma de decirte: no quiero que te vayas, me importás. Pero no te amo. Ya no.