el momento más feliz del día: ¡hora de darse un baño! bueno, primero giro la perilla del agua caliente, me saco a ropa y espero pacientemente a que el calefón se digne a cumplir con su trabajo. 10 minutos y nada.-mamáááá ¡el agua sale fría!- mi vieja sube de mal humor por los 18 escalones que tiene que escalar, pone un dedo para testear la temperatura del agua que cae de la ducha como la más hermosa cascada. -elizabeth, ¡el agua está hirviendo!- ok, acá hay un problema. vamos a buscar el diccionario porque me parece que mi madre no comprende el significado del verbo hervir. y yo completamente desnuda sentada en el piso del baño completamente desepcionada porque se arruinó el único momento de paz que tiene mi día. -está fría mami, ESTÁ FRÍA. subime el calefón por favor- siempre con ese tono de voz sarcástico con el que pronuncio las palabras "por" y "favor" cuando se encuentran juntas. -no, no te voy a subir el calefón, dejate de joder y bañate que si sale más caliente te vas a quemar hasta las pelotas- ¡qué lindo vocabulario, mami! un muy bien diez para vos, pero no entendés que el agua está muy fría, muy fría para lo que la necesito. yo quiero que el agua esté tan caliente que de a poco me derrita la piel y cada milímetro de mi cuerpo se escrurra por la rejilla para terminar andá a saber donde. y para eso, les juro, el agua estaba demasiado fría. aunque cuando terminé de bañarme, tenía rojos los pies y los dedos arrugados. ¡la pucha, no me había dado cuenta de todo el tiempo que pasé en la ducha!
tan tan
(para que sepas, esto no es más que un repentino ataque de locura)