es como una flor sin pétalos
un árbol sin hojas
el mar sin olas
las rocas sin el río
un ojo sin pestañas
la nieve sin montañas
un recuerdo inventado
una guitarra sin cuerdas
es como un poeta que no escribe
un libro que no se lee
música que no se escucha
una ventana que no abre
el sexo sin amor
un cuadro escondido en un armario
la lluvia que cae en un paraguas
el sol alumbrando al vacío
un sueño interrumpido
un deseo reprimido
una calesita quieta
el fuego que no calienta
las sonrisas que se ocultan
una mano incapáz de agarrar a otra mano
labios que no besan
besos que no se sienten
la vida que no se vive
la muerte que se olvida
el amigo que traiciona
la taza que no se llena
un cigarrillo consumido por el viento
un cuento que no se escribe
un amor que se desvanece con el tiempo.
hay algo más triste que eso?
viernes, 18 de julio de 2008
martes, 24 de junio de 2008
propuesta decente
me puedo acostar con vos?- le preguntó sonriendo un poco.
él, extremadamente sobresaltado, algo emocionado y definitivamente entusiasmado le contestó: sí, obvio.
subieron a la habitación 303 agarrados de la mano aunque era la primera vez que se veían en sus vidas.
entreron y el comenzó a desabrocharse la camisa, luego se sacó el pantalón y por último el calzoncillo dejando en la interperie a su miembro viril. sin mirarlo, como si no le causara ningún tipo de impresión lo que él le estaba mostrando tan orgulloso, ella se acostó en la cama con toda su ropa y se cubrió de pies a cabeza. ¿qué hacés?- le dijo él -¡sacate la ropa, putita! - agregó. confundida, ella dirigió sus ojos hacia los de él por debajo de la sábana y dijo con un poco de ironía pero genuina inquietud:
- perdón, no sabía que en este hotel era obligatorio dormir desnudo.
y se sacó la ropa aunque no dejó que viera ni un centímetro de su piel. completamente aturdido él bajó al bar y se pidió un on the rocks doble, mientras ella dormía plácidamente en su cama.
él, extremadamente sobresaltado, algo emocionado y definitivamente entusiasmado le contestó: sí, obvio.
subieron a la habitación 303 agarrados de la mano aunque era la primera vez que se veían en sus vidas.
entreron y el comenzó a desabrocharse la camisa, luego se sacó el pantalón y por último el calzoncillo dejando en la interperie a su miembro viril. sin mirarlo, como si no le causara ningún tipo de impresión lo que él le estaba mostrando tan orgulloso, ella se acostó en la cama con toda su ropa y se cubrió de pies a cabeza. ¿qué hacés?- le dijo él -¡sacate la ropa, putita! - agregó. confundida, ella dirigió sus ojos hacia los de él por debajo de la sábana y dijo con un poco de ironía pero genuina inquietud:
- perdón, no sabía que en este hotel era obligatorio dormir desnudo.
y se sacó la ropa aunque no dejó que viera ni un centímetro de su piel. completamente aturdido él bajó al bar y se pidió un on the rocks doble, mientras ella dormía plácidamente en su cama.
jueves, 19 de junio de 2008
tan maravillosa
cortás una rosa roja con tu dedos pulgar e índice,
la olés un poco, la peinás, la besás y la guardas en un bolsillo.
seguís caminando hasta que empieza a llover
entonces te frenás y sacás la rosa de tu pantalón para que se riege (si, aunque no tenga raíces).
sonreís al verla llena de vida aunque en realidad ya esté muerta
te da un poco de pena, un poco de amor
y un poco de melancolía.
llorás tranquila porque las gotas de lluvia disimulan tus lágrimas
abrazás a la flor apretándola bien fuerte contra tu pecho
y cuando separás las manos
te das cuenta que están repletas de sangre
(o de pétalos destruídos)
entonces comenzás a correr en busca de un hospital
o de cualquier persona que pueda ayudarte
a revivirla.
corrés y corrés hasta perderte, la gente te mira extrañada,
vos no parás de gritar, cruzás la calle sin mirar a los costados
y ¡pum!
silencio
y oscuridad.
después de un rato (minutos, horas, días o meses)
abrís los ojos
mirás tus manos
vacías
sin el rojo intenso de la rosa/sangre
y sin dudarlo, volvés a cerrar los ojos
pero esta vez decidida a no abrirlos nunca más
(al menos que una rosa...)
la olés un poco, la peinás, la besás y la guardas en un bolsillo.
seguís caminando hasta que empieza a llover
entonces te frenás y sacás la rosa de tu pantalón para que se riege (si, aunque no tenga raíces).
sonreís al verla llena de vida aunque en realidad ya esté muerta
te da un poco de pena, un poco de amor
y un poco de melancolía.
llorás tranquila porque las gotas de lluvia disimulan tus lágrimas
abrazás a la flor apretándola bien fuerte contra tu pecho
y cuando separás las manos
te das cuenta que están repletas de sangre
(o de pétalos destruídos)
entonces comenzás a correr en busca de un hospital
o de cualquier persona que pueda ayudarte
a revivirla.
corrés y corrés hasta perderte, la gente te mira extrañada,
vos no parás de gritar, cruzás la calle sin mirar a los costados
y ¡pum!
silencio
y oscuridad.
después de un rato (minutos, horas, días o meses)
abrís los ojos
mirás tus manos
vacías
sin el rojo intenso de la rosa/sangre
y sin dudarlo, volvés a cerrar los ojos
pero esta vez decidida a no abrirlos nunca más
(al menos que una rosa...)
sábado, 14 de junio de 2008
.
encuentro la eternidad en cada línea que dibuja
el iris de tus ojos
la muerte se inhibe ante tu presencia
y llora
y yo vivo
vivo en vos
cada segundo que te pienso
y yo muero
muero un poco
cada segundo que te olvido
el iris de tus ojos
la muerte se inhibe ante tu presencia
y llora
y yo vivo
vivo en vos
cada segundo que te pienso
y yo muero
muero un poco
cada segundo que te olvido
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