tenía los ojos demasiado rojos
las manos frías
el alma húmeda
lloraba a escondidas
reía a escondidas
y gritaba a escondidas
quiso apretar el gatillo
pero no pudo
y se desmayó
se despertó más muerto
más drogado
más sucio
quiso cortarse las venas
pero no pudo
y se desmayó
se despertó más vivo
más sobrio
más limpio
la llamó por teléfono
nadie le contestó
y se desmayó
no se despertó
la indiferencia mata.