lunes, 1 de diciembre de 2008

tenía los ojos demasiado rojos
las manos frías
el alma húmeda

lloraba a escondidas
reía a escondidas
y gritaba a escondidas

quiso apretar el gatillo
pero no pudo
y se desmayó

se despertó más muerto
más drogado
más sucio

quiso cortarse las venas
pero no pudo
y se desmayó

se despertó más vivo
más sobrio
más limpio

la llamó por teléfono
nadie le contestó
y se desmayó

no se despertó

la indiferencia mata.