llovía y ella se despertó con la cara mojada, no de lluvia, pero de lágrimas.
le hubiera gustado no estar sola esa mañana, seguir acompañada, despertarse con frío y tenerlo a él para abrazarlo, levantarse y ponerse su buzo, escuchar un disco abrazados en la cama, desayunar besos.
llovía y era el día perfecto para tenerlo al lado, para mirarlo y decirle que lo amaba, para pasar toda la tarde juntos, para que no exista nadie más en el mundo, para que nadie le reclame nada, para que nadie la juzgue, para que nadie la deje sola, para que nadie le grite, para estar con él y que el resto se mate, se muera, se extinga y adiós.