1º parte: decisión
pucho en mano, sombrero en la cabeza y salió por la ventana de su cuarto (no se estaba escondiendo, era como si pasar por la puerta haría más real el hecho de que estaba abandonando su casa, su paz, para ir a) procurando no hacer ruido y no quemar las cortinas con la ceniza que agonizaba en el extremo del largo cigarro. acarició a un perro que se cruzó en su camino, juntó unas cuantas florcitas amarillas del patio de su vecina doña maría, se acomodó esa especie de sombrero inglés de muy mal gusto que tenía puesto, mató a un amenazador mosquito, hasta que por fin alcanzó la tranquilidad del asfalto remachado y vacío de vehículos estacionados (buscar a alguien que él ni siquiera sabía si existía, estaba arriesgando su rutina [era un hombre que valoraba mucho la rutina] por algo que no valía la pena, por algo que [seguramente] no, no vale la pena para nada, mejor volver y volver a vivir mi vida. y si fue sólo un producto de mi imginación? y si ella no estuviera, ¿qué voy a hacer) y vacío también de mugre, el barrio estaba más perfecto y más hermoso que nunca. comenzó a caminar sin un rumbo específico, y la libertad lo encontró de sorpresa a la vuelta de la esquina cuando se dió cuenta de que ahora el mundo era suyo, que su casa era el mundo y era suyo. hermoso. (yo solo perdido en una ciudad que apenas conozco? ¿qué voy a hacer con mi desilusión, con mi dolor, con mi desesperación porque aparezca en algún lado, algún día, en algún momento? pero ya estaba decidido, ya lo estaba haciendo, casi sin darse cuenta estaba caminando, estaba siendo free as a bird, y uno dos y tres y a cantar total no me importa lo que piensen los vecinos. amén.)