Su imagen, lenta, constante.
Su cuerpo flotando alrededor mío,
sus ojos imáginandome despacio,
su boca creándome con cada palabra.
Sus manos abrazándome entre ternura y desconcierto,
entre tristeza y la más inmensa felicidad,
entre lágrimas y sonrisas,
entre caídas, risas, bromas, golpes, besos, alcohol,
cigarrillos, viento, gente.
Odio y amor en un mismo instante,
caricias, confusión,
más abrazos, más besos, más risas y más llantos.
Más hasta mañana,
en realidad diciendo adiós.
(Cuando me di cuenta de que todo lo que me imaginaba era real)