Parece increíble, pero es en el momento exacto que pensás que es imposible que algo ocurra, cuando ocurre, y te toma de sorpresa, y te deja tumbado en el suelo boca arriba con la mirada perdida en el ventilador de techo, que da vueltas y vueltas como por inercia, como si estuviera parodiando tu dolor, tu tragedia.
Parece increíble, pero el mundo sigue girando. Y las millones de personas que habitan el planeta no tienen la menor idea de lo que te está pasando, y siguen con sus vidas, como si eso fuera posible, como si todos pudieran hacer oídos sordos a ese acontecimiento que a vos te cambió por completo, te modificó cada célula y las retinas de tus ojos te muestran la realidad de una forma diferente, casi siempre más triste y más gris.
Y no es casualidad que ese perro y esa señora y ese tacho de basura te ofrezcan una mirada burlona, que las baldosas flojas se interpongan en tu camino, que el semáforo te ilumine vagamente con su luz roja, que grites en silencio, que llores a gritos pero que grites en silencio, que sientas que nadie entiende, que desees con todas tus fuerzas creer que existe un dios, una vida después de la muerte, para saber que cuando por fin decidas apretar el gatillo, alguien te estará esperando.
viernes, 28 de diciembre de 2007
Parece
Se lo dedico a Andrés,
porque su broma del día de los inocentes me inspiró el final.
Ah no, cierto que el me habló de un tren.