Te recomiendo una cosa: tejer en las noches de insomnio.
Es fácil, relajante, y trae muchos beneficios para el día siguiente.
El problema es que lo que te estoy diciendo que tejas no es lana, ni ningún tipo de hilo. Yo te recomiendo que tejas sonrisas.
Que agarres una a una (con mucho cuidado, porque son muy frágiles) esas sonrisas que fuiste guardando en algún rincón de tu mente; que las organices por año, mes, día; que las separes por color y por motivo; y que empieces por las más importantes, por aquellas que quedaron mejor guardadas en tu recuerdo.
Después de tejerlas (con mucho cuidado, porque son muy frágiles) vas a tener una bufanda de sonrisas, o un saquito de sonrisas, que es muy recomendable para las noches de insomnio y frío.
O podés guardarlas en un cajón para archivarlas junto con el resto de tus buenos momentos (con mucho cuidado, porque son muy frágiles). También podés coleccionarlas, o ponerlas en una repisa para que las envidien tus amigos (con mucho cuidado, porque son muy frágiles, y no hay nada más triste que una sonrisa rota).