lunes, 12 de noviembre de 2007

No tiene título

Es inútil. Lo quiero evitar y viene a mi mente sin permiso alguno, viola cualquier puerta de seguridad, hasta las blindadas y las que están cerradas con dos vueltas de llave. Anoche lo dejé dormir en el patio de mi cerebro. Ese lugar que está separado, pero sigue siendo parte del mismo terreno, no sé cómo llamarlo en términos científicos. Bueno, la cuestión es que del patio, trepó a un árbol y subió muy sigilosamente por la ventana de la habitación donde guardo todos mis sueños para esa noche. A pesar de que había varios sueños en la lista de espera, el muy desgraciado burló a todos, y terminó siendo el primero ni bien cerré los ojos.
Lo más extraño es que no es un sueño, entonces no entiendo cómo logró ingresar a ese cuarto, ya que los sueños son muy estrictos con lo que refiere a su privacidad y penan de muerte a quien quiera violarla. Estoy pensando que es un artista de la falsificación y personificación.
Soy conciente que lo peor que puedo hacer en este momento es panicar (panicar: entrar en pánico). Debo mantener la calma y aumentar la seguridad en todas las áreas de mi mente para que este "pensamiento" (tedría que pensar en un nombre...) se mantenga fuera del alcance de mi consciente inmediato, subconsciente, inconsciente y todo lo que haga referencia a la conciencia en cualquiera de sus expresiones y formas y colores y olores.
El maldito siempre viene en el momento menos indicado, disfrazado de un sentimiento lindo y puro, pero es muy rebelde, es indomable, tanto que terminé odiándolo. Porque aunque entiendo por que insiste tanto en entrar en mi mente, no puedo evitar querer deshacerme de él. Aunque en el fondo no sea malo y quiera lo mejor para mi, ¿cómo le explico a un pensamiento que no puedo enamorarme de vos?