jueves, 9 de octubre de 2008

ojalá nunca encuentres mi punto débil, aunque creo que a esta altura de mida ya es demasiado obvio, tanto que duele. quizás es porque hay demasiado sol (lluvia, te necesito) o porque estoy demasiado sobria como para poder escribir ciertas cosas. mejor jugar al truco o al ajedrez y hacer de cuenta que no pasa nada y que todo está más bien que nunca. y espero que los anillos nunca abandonen mis manos, la ausencia puede llegar a matar(me/te). pero voy a dejar de hacerme tanto problema por todo, no es necesario siempre que. etcétera etcétera. ya no sé ni en qué día estoy viviendo, y de última, a quién le importa? pero me consuela el hecho d epensar que me voy a dormir y siempre estás, ahí como pegado en mi almohada esperando a que me duerma para entrar en mi cabeza y que no pueda soñar otra cosa que no sea con vos. bueno, por lo menos un poco de paz. aunque bueno, tengo que admitir que hay un poco de sangre que sigue viajando por mis venas. no mucha, pero hay. y si las imágenes que tengo en mi mente se podrían hacer película, sería la mejor de todas. pero hay muchos colores que no existen, o gente que no existe y obviamente situaciones que jamás van a existir, ya que hay que tener en cuenta que cuando algo se termina no hay forma de que vuelva a empezar. por ejemplo, terminás un paquete de caramelos y ya no hay forma de volver a comer ese paquete de caramelos. podrás comer otro muy similar, pero nunca es el mismo. y sabés qué? los de menta no me gustan. entonces ese nuevo paquete lo tirá, porque los de menta no te gustan. algo así parecido es lo que algunas personas llaman vida o vivir. constantemente comemos caramelos. y hay un paquete que no quiero que se termine nunca, entonces lo voy a guardar y lo voy a cuidar bien, para que dure por mucho tiempo y lo pueda tener siempre cerca mío.