miércoles, 5 de diciembre de 2007

Solo, solamente solo.

(No es más que un repentino ataque de pesimismo)

No busques en los estantes de esa vieja biblioteca lo que no se puede encontrar en un libro. Yo no soy como todos, no esperes de mí esas palabras de aliento completamente infundadas que evocan a una inútil esperanza y las copian de los estúpidos horóscopos de diarios baratos, o que sólo son citas mal citadas de autores muertos que se revuelcan en sus tumbas al escuchar sus palabras tan mal-gastadas en un caso perdido como sos vos, vos y tu triste vida humana que busca la sabiduría en el dolor para lograr soportarlo, entonces así podés mentirte y decirte que estás rehaciendo tu vida, que ya la olvidaste, que ya lo olvidaste, que no es más que un mal recuerdo, que con un poco de música, que con un vaso de wisky.
Y ahí estás, parado en medio de la nada, sin nadie. Estas completamente solo y lo más triste es que no querés aceptarlo, pero tarde o temprano (esperemos que ni tan ni tan) te vas a dar cuenta que ni siquiera te tenés a vos mismo, que esos libros, que leíste millones de veces con el anhelo de que puedan ayudarte, te mintieron.
Y solo no sos nadie.
Sólo eso.