lunes, 17 de diciembre de 2007

paso a paso

cuando te nombro me duele acá (me señalo el pecho y lo apreto suavemente con la palma de mi mano, luego le doy un golpecito que produce un sonido bastante relajante)
yo tampoco entiendo por que tu nombre me produce tantas sensaciones (ahora mi mano se dirige hacia mi pelo, acaricio mi flequillo y la deposito en mi frente, usándola de sostén para mi cabeza)
es que es difícil entender algo pero a la vez no poder explicarlo (comienzo a ponerme nerviosa y los movimientos de mis piernas no tardan en delatarme)
es como cuando te miro a los ojos: sé exactamente en lo que estás pensando pero no tengo idea de que palabras usar para expresarlo (le doy una pitada al cigarrillo, lo miro fijamente por un par de segundos y luego lo apago brutalmente contra el cenicero)
por eso me resulta imposible decir lo que siento por vos, pero es desesperante ese dolor en el pecho, esas lágrimas que no puedo contener (y en el mismo instante que pronuncio la palabra lágrimas, una de ellas se asoma, como si hubiera pensado que la estaba llamando)
esa necesidad de tenerte cerca, esa esperanza de que mañana todo va a ser diferente, ese deseo incontrolable de besarte cada vez que te veo (sin querer mis ojos se pierden en tu boca)
solamente quiero alejarme de vos (tapo mi cara con las dos manos para tratar de disimular el llanto)
y no morir en el intento (por fin un comentario que rompe el hielo, los dos sonreímos y ahora la charla puede continuar normalmente, procurando no volver a mencionar el tema)